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Varices

Información sobre las varices

Varices: según estimaciones de las sociedades profesionales europeas, el 50 % de la población europea las padece a lo largo de su vida. Aquí podrá leer todo lo que necesita saber sobre las varices: desde los síntomas y las causas hasta los tratamientos y las medidas preventivas.

Parte posterior de la pierna, donde se ven las varices

¿Qué son las varices?

Las varices son secciones venosas nodulares, dilatadas y parcialmente abultadas que serpentean visiblemente bajo la piel. Uno de los síntomas típicos es un tono azulado. El nombre proviene del latín 'varix'. Las venas afectadas se llaman varices; la afección en sí se llama varicosis.

Las varices están causadas por válvulas venosas que no cierran correctamente. El retorno de la sangre deja de ser eficaz. La presión en el vaso sanguíneo aumenta. Las paredes venosas no aguantan la creciente presión interna, se abomban y se forma una variz. Con el tiempo, las varices causan dolor y otras molestias. La causa principal es una insuficiencia congénita de las paredes o las válvulas venosas.

¿Dónde aparecen las varices?

Hay diferentes zonas del cuerpo con varices. Las venas superficiales de las piernas, incluidos sus dos troncos principales, la vena safena magna y la vena safena parva, son las que se ven afectadas con más frecuencia. También pueden aparecer en los muslos y en las fosas poplíteas.

Fuera de las piernas, las varices se pueden formar en el ano (hemorroides), los testículos (varicocele), el esófago (varices esofágicas) y la cara (telangiectasias). En principio, pueden aparecer en cualquier parte, pero lo más habitual es que surjan en las piernas.

¿Qué síntomas están asociados a las varices?

En la mayoría de los casos, las varices no producen ningún síntoma; sin embargo, a medida que avanzan, pueden aparecer diversos síntomas, como una sensación de tensión o pesadez, picores y calambres nocturnos en los pies o las pantorrillas. También es habitual tener las piernas hinchadas debido a la retención de agua en los tejidos. En fases avanzadas, las venas engrosadas pueden verse a través de la piel con su típica forma retorcida y ramificada. Las personas afectadas también refieren piernas excesivamente calientes. En la zona de la variz, la piel puede volverse marronácea y apergaminada. Pueden aparecer cicatrices de la piel, la hipodermis y las fascias, así como un eccema de estasis. A veces, las personas con varices también padecen una micosis en la piel o las uñas de los pies.

En verano, a lo largo del día o tras permanecer mucho tiempo de pie o sentado, puede aumentar la hinchazón, el dolor y la sensación de tirantez y pesadez. No se pueden sacar conclusiones sobre los síntomas a partir del aspecto de las varices. Las varices apenas visibles pueden ser muy dolorosas, y las varices muy pronunciadas pueden ser prácticamente indoloras.

Además de estas molestias, las personas afectadas suelen encontrar antiestéticos los cambios en su piel. Evitan mostrar las piernas. El sufrimiento puede llegar a ser tan grande que a veces consideran un tratamiento incluso sin tener síntomas físicos graves.

¿Qué complicaciones pueden presentar las varices?

Insuficiencia venosa crónica (IVC)

La formación de varices graves en las venas superficiales a lo largo de muchos años y la formación de coágulos o trombosis en las venas profundas pueden convertirse, al cabo de años o décadas, en una insuficiencia venosa crónica (IVC)

Flebitis superficial

Debido a la menor velocidad del flujo en las varices, el riesgo de formación de coágulos aumenta. Cuando se inflaman, se denomina flebitis superficial. En este caso, es necesario un tratamiento médico especializado inmediato para evitar que se extienda al sistema venoso profundo y se produzca una trombosis.

Trombosis venosa profunda (flebotrombosis)

Una variz puede favorecer también el desarrollo de una trombosis venosa profunda (flebotrombosis). La sangre se acumula y se aglutina formando un coágulo. La pierna se hincha. Si esta complicación no se trata inmediatamente, existe el riesgo de que se produzcan daños permanentes en las válvulas venosas. Dado que partes del coágulo sanguíneo pueden llegar a los pulmones y provocar una embolia allí, la trombosis venosa profunda de la pierna es potencialmente mortal.

Úlcera varicosa de la pierna (Ulcus cruris)

Si una enfermedad varicosa progresiva no se trata durante años, existe el riesgo de que la sangre venosa pase al sistema venoso superficial y se estanque cada vez más en la pierna. La piel de la región del tobillo puede dañarse hasta tal punto que ya no puede soportar la presión, lo que da lugar a una úlcera varicosa de la pierna (Ulcus cruris).

¿Cuáles son las causas de las varices?

La mayoría de las veces, las varices se deben a una predisposición genética. La insuficiencia venosa o la debilidad del tejido conjuntivo congénita provoca el desgaste de las venas. La segunda causa principal es la edad avanzada. Esto se debe a que el esfuerzo permanente al que se ven sometidas las venas, que trabajan todo el día, afecta a la estabilidad de las paredes venosas y, por tanto, también al cierre completo de las válvulas venosas.

Causas principales de las varices

Insuficiencia venosa o debilidad del tejido conjuntivo congénitas
Edad avanzada

Causas poco frecuentes o agravantes

Consumo de nicotina y alcohol
Lesiones en las piernas
Enfermedades vasculares previas, como flebotrombosis profunda de la pierna
Hipertensión arterial
Sedentarismo (p. ej., trabajo de pie o sentado)
Sobrepeso
Cambios hormonales como el embarazo o la menopausia(Generalmente, las varices que se forman durante el embarazo desaparecen por completo tras el parto.)
Toma de preparados hormonales (p. ej., anticonceptivos orales)
Ropa ceñida
Zapatos de tacón alto
Aporte de calor extremo

Las varices afectan a aproximadamente un 20 % más de mujeres que de hombres. Sin embargo, la complicación de la embolia pulmonar se distribuye por igual, lo cual se debe a que los hombres suelen acudir más tarde al médico.

¿Cómo se pueden prevenir las varices?

Aunque las varices suelen ser genéticas, hay varias cosas que puede hacer para prevenirlas. Es posible evitar por completo la aparición de algunas varices o detener su deterioro. Podemos contribuir activamente a una mayor elasticidad de las paredes venosas y a un flujo sanguíneo sin trabas, independientemente de que exista o no un riesgo aumentado.

Medidas preventivas:

  • Uso preventivo de medias de compresión
  • Deporte de resistencia regular (nadar, caminar, etc.)
  • Ejercicios para las venas
  • Movimiento en el día a día (p. ej., subir y bajar escaleras, levantar los dedos de los pies y los talones en posición sentada, levantarse con regularidad)
  • No cruzar las piernas
  • Duchas de contraste en caso de varices
  • Beber suficiente agua
  • Ropa adecuada (no ceñida, usar calzado plano con suela blanda o, de vez en cuando, ir descalzo)
  • Dieta saludable (equilibrada y rica en fibra, ácidos grasos omega 3)
  • Evitar el sobrepeso
  • Tratamiento de la hipertensión arterial
  • Elevar las piernas
  • Evitar el calor intenso, como la sauna o estar a pleno sol
  • Masaje con aceites estimulantes del riego sanguíneo

 

Diagnóstico de varices

Las especialidades médicas que se dedican a las varices son la medicina interna, la angiología, la flebología y la medicina general especializada.

Los primeros pasos de una visita médica son la anamnesis y el esclarecimiento de los antecedentes familiares y los factores de riesgo. A continuación, se procede a la palpación y a la observación de las venas afectadas, especialmente los puntos en los que las venas superficiales desembocan en el sistema venoso profundo en las ingles, las fosas poplíteas y la parte inferior de las piernas. Para ello, el o la paciente adopta sucesivamente una postura de pie, sentada y tumbada. Una temperatura elevada de la piel y la presencia de endurecimientos, enrojecimiento de la piel o zonas dolorosas a la presión pueden indicar una flebitis superficial. Se palpa el pulso de los pies.

El método de diagnóstico más habitual de las varices es la exploración ecográfica mediante ecografía dúplex codificada en color con sonda ecográfica Doppler. Permite diagnosticar trastornos de la circulación sanguínea, detectar válvulas venosas que no cierran por completo y determinar el alcance de la lesión venosa. Una escala cromática muestra la dirección del flujo sanguíneo.

La reografía por reflexión de luz registra la función de bombeo de las venas; la pletismografía de oclusión venosa registra el volumen y el retorno venoso. Estos dos métodos siguen siendo habituales, especialmente en el control de la evolución de flebopatías graves y antes y después de intervenciones.

En el pasado se utilizaban con frecuencia las mediciones de la presión venosa. Hoy en día, por lo general, han sido sustituidas por métodos de exploración modernos y más fiables que incluyen nuevos métodos de diagnóstico por imagen. La exploración radiológica con medio de contraste (flebografía) ya no se usa apenas. La tomografía por resonancia magnética nuclear (flebografía por resonancia magnética) o la tomografía computarizada con contraste solamente se emplean en caso de cuadros clínicos poco frecuentes.

Los análisis de laboratorio de los factores individuales de coagulación pueden ser importantes si existe una flebotrombosis profunda de la pierna o incluso una embolia sin causa identificable.

Clasificación de las varices

Las varices se pueden clasificar según diferentes criterios:

Clasificación según el origen

  • Varices primarias idiopáticas (sin causa identificable), causadas por predisposición genética (aprox. el 95 % de los casos)
  • Varices secundarias como consecuencia de otras flebopatías como la flebotrombosis profunda de la extremidad inferior, desarrollo de una circulación colateral a través del sistema venoso superficial (aprox. el 5 % de los casos)

Clasificación según la gravedad

Los grados de gravedad se distinguen según la clasificación de la insuficiencia venosa crónica (IVC) según Widmer, modificada según Marshall.

  • Varices de grado 1: sin molestias; sin complicaciones
  • Varices de grado 2: molestias (trastornos de la sensibilidad, picores, sensación de pesadez o tensión, ligera hinchazón, calambres en las pantorrillas, dolor, etc.); sin complicaciones
  • Varices de grado 3: molestias (como en el grado 2, más intensas); complicaciones: trastornos tróficos de la piel (endurecimiento, pigmentación, eccema, etc.); flebitis de las varices
  • Varices de grado 4: molestias (como en el grado 3); complicaciones (como en el grado 3, más pronunciadas); úlcera varicosa de la pierna

Clasificación según la manifestación de los síntomas

En este caso, la manifestación clínica de la varicosis se diferencia según la clasificación CEAP** (158, 239, 267). Esta clasificación está aceptada a nivel internacional.

  • C0: Sin signos visibles de una flebopatía
  • C1: Arañas vasculares y varices reticulares
  • C2: Varicosis sin signos de una IVC (insuficiencia venosa crónica)
  • C3: Varicosis con edema
  • C4: Varicosis con alteraciones cutáneas
  • C4a: Varicosis con pigmentación, eccema
  • C4b: Varicosis con dermatolipoesclerosis (reacción inflamatoria crónica de la piel), atrofia blanca (focos cicatriciales blancos y atróficos)
  • C5: Varicosis con cicatriz de una úlcera de la pierna
  • C6: Varicosis con úlcera pronunciada en la pierna

En los casos C1 a C6, se puede indicar adicionalmente A = asintomática o S = sintomática.

** CEAP significa «condición clínica», «etiología», «localización anatómica» y «fisiopatología», es decir, la naturaleza del cambio patológico.

Clasificación según la vena afectada

Las varices también se pueden clasificar según la vena afectada.

  • Varicosis safena: disfunción de la vena safena superficial mayor y menor
  • Varicosis lateral: disfunción de las ramas laterales de las venas safenas mayores
  • Varicosis perforante: disfunción de las venas perforantes entre el sistema venoso superficial y el profundo (también llamada blow out*)
  • Varicosis reticular: disfunción de venas pequeñas inmediatamente debajo de la piel (diámetro de 1-3 mm)
  • Arañas vasculares: disfunción de la vena más fina de la piel (< 1 mm)

* La sangre circula a alta presión de la vena muscular a la hipodermis. Esto hace que la vena superficial se dilate y se perciba una hinchazón esférica visible.

¿Qué hacer contra las varices?

Para el tratamiento de las varices existen varios métodos conservadores e invasivos. Estos deben sopesarse siempre en consulta con un médico después de haber obtenido todos los resultados de los exámenes necesarios. Es importante tener en cuenta el tipo de variz, el estadio, las posibles enfermedades concomitantes y los deseos de los y las pacientes. El tratamiento conservador puede detener la progresión de la afección. Sin embargo, la extirpación de la vena afectada solo es posible mediante procedimientos (mínimamente) invasivos. En función del cuadro clínico, la extirpación está incluso clínicamente indicada y es urgente. En otros casos, el momento se puede elegir con tranquilidad.

Remedios conservadores contra las varices

A veces las personas afectadas intentan tratar las varices con remedios caseros. Sin embargo, su eficacia no está científicamente demostrada.

Los remedios para las varices están disponibles en forma de aerosoles, pomadas o geles para aplicar sobre la piel, así como cápsulas para administración oral. Se dice que algunas plantas medicinales, como el castaño de Indias o la hoja de parra roja, ayudan a mejorar el tono venoso. Sin embargo, no cabe esperar mucho más que un ligero efecto descongestionante y un alivio subjetivo. Algunas personas se aplican ungüentos a base de plantas o bien con heparina, un anticoagulante, o polisulfato de condroitina. Es bastante cuestionable si los principios activos penetran realmente en la piel y tienen algún efecto sobre las venas de las piernas. Sin embargo, la aplicación regular de crema se percibe como un masaje beneficioso y, por lo tanto, es muy recomendable.  

El ejercicio y las duchas de contraste pueden mejorar el riego sanguíneo en las piernas, pero no ayudan a mitigar las varices ni mucho menos a eliminarlas. Si se desea disimular un poco las varices, se pueden utilizar correctores y maquillaje resistentes al agua.

Entre los medicamentos de venta con receta, son adecuados los anticoagulantes como las heparinas de escasa masa molecular inyectables, las cumarinas y los llamados anticoagulantes orales directos. Además, también pueden administrarse antiplaquetarios como el ácido acetilsalicílico.

¿Cómo ayudan las medias de compresión en caso de tener varices?

Con media de compresión: vena funcional

Una terapia de compresión continuada es indispensable para las varices y suele ser el tratamiento de primera elección. La suave presión desde el exterior se opone a la presión interna de las paredes vasculares. Esto reduce el riesgo de que la vena se ensanche. La media de compresión sostiene los vasos sanguíneos desde el exterior. Un flujo sanguíneo optimizado en las venas de las piernas evita la congestión y el estancamiento localizado de la sangre. La presión hace que las válvulas venosas cierren mejor y la bomba muscular de las venas funcione con mayor fluidez. Las varices existentes no se pueden reducir con un tratamiento compresivo. Sin embargo, a menudo se puede prevenir su deterioro y aliviar los síntomas. Tras la extirpación de las varices, el uso de medias de compresión minimiza el riesgo de hinchazón y coágulos sanguíneos.

El seguro médico cubre la mayor parte de los gastos de dos pares de medias de compresión al año. Siempre está disponible un producto con un copago máximo de 10 euros. En función del diseño, puede ser necesario un copago más elevado. Para lograr unos resultados óptimos, las medias deben quedar perfectamente ajustadas. Por este motivo, se toman las medidas en el comercio especializado en productos sanitarios.

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Procedimientos invasivos en caso de varices

Si junto con el profesional sanitario se decide extirpar la variz y no se opone ninguna otra razón médica, existen varios métodos recomendados que también se pueden combinar.

Desde mediados del siglo pasado, se han introducido métodos quirúrgicos que ya no requieren abrir la pierna entera. En la llamada flebectomía, la vena safena afectada se extirpa con una sonda. Es el tratamiento más utilizado en Alemania y está cubierto por los seguros médicos. En caso de que haya otro procedimiento prometedor desde el punto de vista médico, merece la pena aclarar la posible cobertura de su coste con el seguro médico. A escala mundial, predominan los procedimientos intravenosos mínimamente invasivos.

Extirpación venosa y miniflebectomía

En una flebectomía o flebectomía parcial, las venas safenas dilatadas se extirpan total o parcialmente en una intervención quirúrgica. A través de una pequeña incisión en la ingle, el cirujano introduce una sonda en el vaso sanguíneo. La vena safena afectada y sus ramas laterales se extraen de la pierna en una sola pieza. Para la extirpación de las varices de las ramas laterales se hace una miniflebectomía. Algunas complicaciones poco frecuentes de la extirpación de varices, también llamada flebectomía de Babcock, son el entumecimiento y el hormigueo debidos a la lesión de pequeños nervios de la pierna que pueden dañarse durante la extracción de la vena. A menudo se producen hemorragias en el tejido subcutáneo y hematomas. A continuación, es necesaria una terapia de compresión  continuada.

Crosectomía

En una crosectomía, se secciona una vena safena varicosa en la llamada unión safenofemoral, donde la vena afectada desemboca en la vena profunda de la pierna. Esto impide el retorno de la sangre. Dado que este método se realiza con anestesia local, está especialmente indicado para personas mayores con varices grandes, para quienes el riesgo de una anestesia general sería demasiado elevado. Tras esta intervención, también se recomienda una terapia de compresión.

Escleroterapia (intravenoso)

Con una aguja fina, se inyecta un agente esclerosante líquido (polidocanol) directamente en el vaso afectado. Para las varices de mayor tamaño, el principio activo se espuma. Este daña la pared interna de la vena, que reacciona con un proceso inflamatorio, se adhiere y cierra la vena. Con el tiempo, la variz se transforma en un cordón de tejido conjuntivo denominado esclerosis. Después, el tejido adicional se absorbe. En consecuencia, el éxito del tratamiento no es totalmente visible hasta que hayan pasado unas semanas. El tratamiento es prácticamente indoloro. El organismo descompone y elimina el agente esclerosante en 48 horas. A continuación, se recomienda una terapia de compresión  continuada. A menudo son necesarios varios tratamientos, ya que la cantidad de principio activo que puede inyectarse por sesión está limitada por razones médicas. Mediante la escleroterapia se pueden tratar todos los tipos de varices a excepción de las varices safenas.

Tratamiento de radiofrecuencia y laserterapia (térmico, intravenoso)

Con estos dos procedimientos con catéter térmico intravenoso, las varices se cierran mediante calor. Como fuentes de calor se utilizan una luz láser de alta energía u ondas electromagnéticas. La sonda rotatoria se introduce mediante un catéter a través de la variz hasta justo antes de que desemboque en la vena profunda de la pierna en la ingle. Al retraerla lentamente, la energía emitida a su alrededor calienta la pared venosa con hasta 120 grados. Esto hace que el vaso se contraiga y con el tiempo se disuelva. A continuación, se suelen eliminar las ramas laterales mediante una miniflebectomía. Debido a la elevada temperatura, se necesita un enfriamiento y, generalmente, anestesia. No es necesario hacer ninguna incisión en la ingle, como en el caso de la flebectomía. Esto minimiza el riesgo de lesionar los vasos linfáticos y los troncos nerviosos. La intervención es bastante indolora. Las personas tratadas pueden levantarse de nuevo inmediatamente y volver a casa al cabo de un día como máximo; normalmente, pueden volver al trabajo al cabo de una semana. A continuación, es necesaria una terapia de compresión.

Raramente se utilizan los procedimientos de conservación de la vena y corrección del flujo sanguíneo CHIVA y valvuloplastia, en los que la variz permanece en el cuerpo, y la ablación mecanoquímica, en la que un catéter rotatorio destruye la pared venosa y, adicionalmente, se realiza una escleroterapia. El tratamiento con sellado venoso también es uno de los tratamientos menos habituales.

¿Cuándo deberían extirparse las varices?

Las varices no siempre resultan molestas. Sin embargo, ¿cuándo deben tratarse o incluso extirparse las varices? Dado que las varices, a diferencia de las arañas vasculares, no son solamente un problema estético, sino que también pueden causar síntomas y complicaciones, deben ser examinadas y controladas regularmente por un médico. Las varices no desaparecen por sí solas, sino que suelen empeorar con la edad. En el momento en que aparecen síntomas que no pueden aliviarse con otros tratamientos o surgen complicaciones, las venas afectadas deben extirparse sin demora. Tanto si su extirpación es inminente como si no, las varices deben tratarse siempre con terapia de compresión.

Desde el punto de vista científico, aún no está del todo claro si las varices deben extirparse enseguida.

¿Qué hay que tener en cuenta tras la extirpación o el tratamiento invasivo de las varices?

¿Le han extirpado o tratado con éxito las varices? Hay algunos aspectos que hay que tener en cuenta para asegurar una curación óptima. En función del método, debe tener en cuenta lo siguiente:

Tras la anestesia, procure que alguien le acompañe o le lleve a casa. En las siguientes 24 horas no debe conducir ni salir de casa sin compañía. Tampoco es aconsejable beber alcohol ni operar maquinaria pesada durante los primeros días. En caso de complicaciones como fiebre, vómitos, escalofríos, dolor y problemas respiratorios, acuda inmediatamente al médico.

 

 

 

Tome los medicamentos que le hayan recetado según la prescripción.

 

 


El vendaje aplicado debe ser retirado por el profesional sanitario en la primera visita de seguimiento.

 

 


Después, debe llevar las medias de compresión de forma constante durante todo el tiempo que se hayan prescrito.

 

 

Puede hacer paseos lentos, de preferencia acompañado, cuando se sienta capaz. Contribuyen a su recuperación. No debe empezar a hacer deporte hasta consultarlo con un médico.

 

 

El calor y la luz intensa, como en la sauna o al tomar el sol, deben evitarse hasta que la herida haya cicatrizado. Las duchas con agua caliente están permitidas.

 


Especialmente en los primeros días, debe procurar elevar las piernas a menudo para descargarlas. Esto previene la congestión linfática. Evite estar de pie o sentado durante largos periodos de tiempo y cruzar las piernas.

 

 

 

Para asegurar el proceso de curación y contrarrestar posibles complicaciones en una fase temprana, acuda siempre a sus revisiones de control.