Diversos niveles de gravedad de quemaduras y escaldaduras

Terapia de cicatrices

 

En términos de superficie, la piel es el órgano más grande del cuerpo humano. Desempeña funciones importantes, p.ej. el cuerpo regula su balance térmico a través de la piel. Además, la piel protege el organismo de la entrada de agentes patógenos o de lesiones.
En consecuencia, una lesión en la piel puede tener consecuencias graves para la salud y en casos extremos suponer una amenaza para la vida. Los tejidos pueden dañarse por efectos térmicos, pero también químicos y físicos. Las heridas que abarcan una gran superficie de la piel son especialmente peligrosas. Es el caso sobre todo de las quemaduras y las escaldaduras, dado que a menudo afectan a zonas del cuerpo extensas y pueden dañar las capas de la piel más profundas.

Nivel de gravedad y lesiones por quemaduras


Las heridas por quemaduras y escaldaduras se clasifican en cuatro niveles de gravedad. El grado de una herida térmica se determina por el tamaño de la superficie quemada o escaldada y la profundidad de la lesión.

 

Grado I: enrojecimiento y tumefacción de la piel, p.ej. quemadura solar.

 

Grado II a: enrojecimiento y tumefacción de la piel, formación de ampollas, dolor. Lesión en la epidermis, que se levanta como una ampolla de pared fina. Se curan mediante terapia conservadora en el plazo de dos semanas.

 

Grado II b: ampollas blanquecinas y tumefacción de la piel, formación de ampollas, dolor. Lesión hasta en las capas profundas de la dermis. Es necesario un abordaje quirúrgico.

 

Grado III: áreas de piel curtida, con coloración blanca, gris o negra, dolor reducido por destrucción de las terminaciones nerviosas, destrucción completa de la epidermis y la dermis (necrosis) y afección de la hipodermis. Es necesario practicar una operación.